Género: crónica
Mi nombre es Teresa y tengo 42 años. Mi carrera periodística la empecé en la sala de redacción de El Nacional en los tiempos de las máquinas de escribir y las “pantaletas”. Por aquellos años, los editores hacían lo que querían con los últimos párrafos, la noticia cerraba a las 7 de la noche y moría hasta el día siguiente y los usuarios tardaban días, e incluso semanas en ver su texto en la sección “Cartas al lector”.
El día en que el diario decidió publicar los contenidos en la página web, minuto a minuto , yo era la más experimentada en cuanto a las computadoras y me integré como parte del equipo de la redacción del diario.
Desde ese entonces he trabajado en la versión digital del diario, ElNacional.com. Al principio, era tomado en cuenta como una unidad estratégica, con unos cuantos pasantes y unos cuantos periodistas. Hoy es uno de los departamentos más grandes e importantes del diario.
Cuando me pongo a analizar mi trabajo ahora y el inicial, encuentro muchas diferencias. Ahora no escribirmos para nuestro editor, publicamos información para un usuario. Muchas veces hemos tenido que editar parte de la nota publicada, luego e la protesta de un usuario. Simplemente, la “nota” no muere en el papel y debe publicarse un fe de erratas el día siguiente; la web nos da la facilidad de corregir post-publicación.
Aparte, podemos divertinos, ser creativos y extendernos cuánto queramos. Cuando hablo de extendernos, no me refiero al texto, ya que se ha demostrado que las personas no leen textos tan largos en internet. Extendernos y ponernos creativos significa que debemos buscar otras formas de mostrar la información, más allá de las palabras, ya sea que con audio y video.